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En primavera mucha gente quiere perder peso y una de las dudas que tiene es si puede beber vino en las dietas. El verano está a un paso y nadie quiere empezar a quitarse abrigos y jerséis y que se noten los excesos que se cometen durante los meses de frío.

Beneficios de beber vino en las dietas

La dieta hace que haya que renunciar a los platos favoritos de cada uno o a las costumbres más arraigadas durante el invierno, como ese vasito de cacao caliente antes de dormir. También solemos pensar que la dieta nos obliga a renunciar al alcohol en todas sus variedades.

Pero igual que ahora sabemos que no todas las grasas son perjudiciales en una dieta y que hay grasas que ayudan, como por ejemplo la de los pescados azules, también sabemos que no todas las bebidas con contenido alcohólico son iguales ni afectan de la misma manera al organismo.

Mientras que los licores sí deben de desaparecer cuando se hace dieta, el vino puede seguir presente en el día a día de alguien que quiere perder peso. Y, para demostrar esta afirmación, vamos a exponer tres razones avaladas por médicos y por nutricionistas.

El consumo moderado de vino contribuye a reducir la cantidad de células grasas del organismo

Sin duda es algo sorprendente que nos ayuda a ver que no todas las bebidas alcohólicas son iguales. Está demostrado que el vino dificulta la reproducción y crecimiento de las células que se encargan de acumular la grasa que sobra. Por tanto, si se toma vino de manera habitual en pequeñas cantidades, se podría reducir o al menos mantener en un bajo nivel, la cantidad de estas células en el organismo evitando así que se acumule grasa fácilmente.

Pero, ¿qué se considera un consumo moderado y óptimo? Los nutricionistas lo tienen claro, no se deben de superar las dos copas de vino al día y tampoco es necesario beber todos los días. Además, para hacerlo sin engordar es muy importante que este vino se tome después de haber comido, no antes ni durante la comida.

Esto tiene una razón de ser muy clara, el vino produce una falsa sensación de no estar saciado. Por eso, si comemos mientras disfrutamos del vino es posible que acabemos comiendo más que si comemos con agua. Por tanto, es mejor tomar un vino después de las comidas.

El vino acelera el metabolismo y ayuda a perder peso

Esta afirmación, que está médicamente demostrada, es la razón por la que muchos nutricionistas recomiendan una copa de vino al día a sus clientes. El vino sube la temperatura corporal y eso también hace que se aumente el consumo de calorías. Si se consume el vino tras la comida, al aumento corporal causado por el vino se añadirá el causado por la digestión, lo que sin duda, será una gran ayuda.

Muchas personas creen que aunque se produzca esta activación del metabolismo todo quedará anulado por el alto número de calorías del vino. Pero no es cierto. Una copa de un vino de buena calidad tiene aproximadamente entre 80 y 100 calorías, menos que cualquier snack dietético. Esto hace que sea una cantidad muy baja y que no va a tener repercusión en un aumento de peso. Además, el vino no tiene grasa y prácticamente no tiene hidratos de carbono, por lo que son calorías que se eliminan muy fácilmente.

El vino es todo un placer y no debes renunciar a el por la dieta

Está demostrado que una dieta espartana no es soportada en más del 90% de los casos. Si no se permite un pequeño capricho dentro de la dieta, la persona suele terminar por abandonarla, ya que, no aguantamos mucho tiempo comiendo de una forma tan restringida y sin poder permitirse ningún placer.

Por el contrario, las dietas que permiten una comida libre a la semana o pequeños lujos como una copa de vino cada día, son más fáciles de seguir por parte de cualquier persona, ya que tendrá la sensación de que no es tan duro conseguir los objetivos cuando todos los días, o varios días a la semana, pueden darse un pequeño capricho.

Esa copa de vino que saborean con los amigos o en casa al final del día, puede ser considerada el premio a una dieta bien realizada durante el resto de la jornada, cosa que consigue hacer que el sacrificio sea más llevadero.

Además, el contar con el comodín de una o incluso dos copas de vino en ocasiones especiales, permite que la dieta sea más flexible con la vida social y que la persona que la está siguiendo, pueda quedar con sus amigos para tomar algo sin limitarse.

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